Reflexión personal
Para poder gozar de una buena salud considero fundamental ser conocedores de lo
que nos aportan, positiva o negativamente, los diferentes alimentos consumidos
para nuestra salud, así como las funciones que cumplen los diferentes
nutrientes que componen cada alimento, existiendo un vínculo muy estrecho entre
dieta y salud.
La información proporcionada en este bloque nos conduce
hacia una profunda reflexión sobre si nuestros propios hábitos alimentarios son
los correctos o no, y en caso que no lo sea, nos ayuda a cambiar esos malos
hábitos para conseguir una dieta saludable.
A la hora de elaborar un menú sería interesante esforzarnos
en que dicho menú sea equilibrado y variado, evitando menús descompensados
debido a los excesos de grasas, azúcares, refrescos, bebidas alcohólicas, etc,
así como a las carencias de determinados nutrientes. Diversos estudios
científicos han demostrado la gran incidencia que tiene una mala alimentación
en el desarrollo de diversas enfermedades cancerígenas. De ahí, la importancia de
mantener tanto una buena alimentación como de evitar el exceso de determinados
productos.
En la escuela, aunque este contenido se pueda trabajar de
manera específica en alguna unidad didáctica de alguna asignatura/s en
concreto, debe ser trabajado de manera transversal a lo largo de toda la etapa
de primaria y secundaria, siendo nuestra labor, como docentes, concienciar a
nuestro alumnado de la importancia de adquirir buenos hábitos saludables. Para
ello, debe existir una buena implicación por nuestra parte, haciendo todo lo
posible para concienciar a los alumnos sobre la importancia de sustituir
hábitos sedentarios (exceso uso de videojuegos, ordenador, etc) por actividad
física, y la bollería industrial (principalmente en los recreos y en la
merienda) por alimentos más saludables, así como evitar el abuso de refrescos
azucarados. Además de nuestra implicación, debe existir colaboración y
concienciación por parte de los padres y madres de nuestros alumnos para la consecución de este gran objetivo.
Para ello, podemos aprovechar la primera reunión general informativa de
principio de curso para sugerirles, con argumentos convincentes, sobre la
importancia de sustituir esos alimentos nocivos para la salud de sus hijos por
otros más saludables. También se pueden aprovechar las tutorías
individualizadas con los padres para volver a insistir sobre este tema cuando
detectemos algún caso preocupante de malos hábitos alimentarios de algún
alumno.
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